Orcas espantadas: Ni el tiburón blanco ni el cachalote: solo hay un depredador capaz de espantar a las orcas y su identidad no tiene ningún sentido
Un artículo demuestra que las orcas, consideradas depredadoras alfa, escapan al escuchar los sonidos de otro cetáceo carnívoro mucho más pequeño que, en teoría, no debería suponer un riesgo para ellas .
Una orca en el Estrecho de Gibraltar (EFE/Asociación WeWhale/Cristina Otero)
(EFE/Asociación WeWhale/Cristina Otero)
El Confidencial
Por R. Badillo
03/08/2026 -
Las orcas, consideradas los grandes superdepredadores de los océanos, modifican su comportamiento al escuchar las vocalizaciones de un cetáceo más pequeño.
Un estudio publicado en la revista científica Scientific Reports confirma que estos sonidos provocan una respuesta de rechazo, aunque los investigadores todavía no han logrado explicar qué origina ese temor.
Durante décadas, el tiburón blanco ocupó el primer puesto en el imaginario popular como el animal marino más temible.
Sin embargo, diferentes observaciones demostraron que las orcas pueden cazar estos escualos para alimentarse de órganos ricos en nutrientes, como el hígado.
Nada parecía capaz de alterar la conducta de estos cetáceos hasta que los científicos comenzaron a analizar sus encuentros con el calderón común.
El calderón común, cuyo nombre científico es Globicephala melas, pertenece a la familia de los delfines y presenta un tamaño notablemente inferior al de una orca.
Pese a esa diferencia física, su llegada a determinadas zonas marinas suele provocar que las orcas se alejen rápidamente.
La reacción resulta especialmente desconcertante porque ambas especies no compiten de manera directa por el alimento ni suelen cazarse entre sí.
Una persecución inesperada
Las primeras pistas aparecieron tras estudiar encuentros documentados desde 2004.
Los investigadores observaron que las orcas abandonaban el área cuando los calderones se aproximaban.
Posteriormente, un trabajo realizado en aguas de Islandia analizó datos recopilados entre 2007 y 2020 y registró 24 interacciones entre ambas especies, muchas de ellas producidas en lugares frecuentados habitualmente por las orcas
El 68% de esos encuentros terminó con las orcas alejándose antes de que los calderones alcanzaran su posición. No obstante, en el 28% de los casos se produjo una persecución a gran velocidad, durante la cual ambos grupos avanzaron saltando repetidamente fuera del agua.
Los animales llegaron a desplazarse a unos 13,5 nudos, aproximadamente 25 km/h, en una maniobra que permite reducir la resistencia y aumentar la velocidad.
El sonido basta para ahuyentarlas
Para comprobar si la huida estaba causada directamente por los calderones, el equipo dirigido por la bióloga marina Anna Selbmann reprodujo grabaciones de sus llamadas cerca de orcas marcadas.
Los cetáceos estrecharon la formación del grupo, alteraron sus vocalizaciones, cambiaron de dirección y aceleraron.
“Las orcas, los depredadores alfa de los océanos, responden a las señales acústicas de los calderones y probablemente perciben su presencia como una amenaza”, señalaron los científicos.
La principal hipótesis apunta al acoso colectivo, una estrategia mediante la cual varios animales se coordinan para hostigar a un posible depredador hasta expulsarlo.
También podrían influir la protección de las crías o antiguas interacciones entre ambas especies, aunque no se han documentado ataques físicos directos de calderones contra orcas.
Por ahora, el misterio continúa: el mayor depredador marino conocido parece preferir la retirada cuando escucha a un rival más pequeño, insistente y organizado.
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