Orcas atacan cria de ballena: Nuevo registro de predación de orcas sobre ballena franca en El Doradillo: el valor científico más allá del avistaje
ICB
4 de agosto, 2025
El reciente registro de un ataque de orcas a una cría de ballena franca austral en el Área Natural Protegida El Doradillo, ofrece una oportunidad única para observar la interacción entre estas dos especies en un sitio clave de Península Valdés.
Las orcas y las ballenas francas australes coexisten en estas aguas.
Un estudio que fue liderado por el Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas, analizó tres décadas de datos recolectados por múltiples observadores.
Los resultados arrojan información valiosa sobre cómo la depredación de las orcas influye en el comportamiento y la distribución de las ballenas francas en la región.
Captura de pantalla del video filmado el 1 de agosto por el investigador Nicolás Lewin mientras llevada adelante registros de ballenas francas en el marco del proyecto ``Midiendo Ballenas``
El día 1 de agosto, un grupo de orcas fue observado en Punta Loma, en cercanías de Puerto Madryn. Allí se las vio realizando varamientos intencionales en la colonia de lobos marinos de un pelo. Más tarde se desplazaron hacia Playa Paraná, donde algunos de los ejemplares se acercaron a pocos metros de la costa.
Por la tarde, se las registró atacando a una cría de ballena franca a 700 metros de la playa “Las Canteras” en el Área Natural Protegida El Doradillo, donde está la mayor concentración de ballenas francas con crías recién nacidas.
Algunos de los ejemplares se aproximaron a pocos metros de la costa, ofreciendo un espectáculo natural a quienes visitaban el área poco después de la pleamar.
El investigador Nicolás Lewin quien efectuó el registro audiovisual explica:
“Tras recibir aviso por parte del equipo de guardaparques, nos acercamos a Las Canteras para atestiguar el hecho.
Sin embargo, el grupo ya se había desplazado hacia el norte. Fue en Playa Gaviotas y Cerro Prismático donde pudimos observar a cuatro de los ejemplares.
Realizamos registro visual con dron de investigación y observamos al grupo de orcas nadando constantemente hacia el norte, no sin antes interactuar con algunos grupos de ballenas a pocos metros de la costa.
Este registro fue el cierre perfecto a un día de campo donde registramos 155 ballenas en el marco del proyecto “Midiendo Ballenas”, el segundo registro más alto en un día desde que iniciamos el proyecto en 2018.“
Si bien se trata de un evento poco frecuente en esta área, los registros obtenidos aportan información de Un estudio revela patrones sobre las interacciones entre orcas y ballenas
Una investigación publicada en 2008, liderada por el Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas, analizó 30 años de observaciones sistemáticas —entre 1972 y 2000— durante los cuales se documentaron 117 encuentros entre orcas y ballenas francas en las costas de Península Valdés.
El estudio aportó evidencia sobre cómo la presencia de orcas influye en el comportamiento defensivo de las ballenas y en la distribución de las ballenas francas australes, que comenzaron a concentrarse en los golfos probablemente para reducir el riesgo de depredación.
Captura de pantalla del video filmado el 1 de agosto por el investigador Nicolás Lewin mientras llevada adelante registros de ballenas francas en el marco del proyecto ``Midiendo Ballenas``
La depredación es una fuerza selectiva muy fuerte que afecta los rasgos sociales y la selección del hábitat de las especies presas, como las ballenas.
Desde el inicio del Programa de Investigación Ballena Franca Austral del Instituto de Conservación de Ballenas y Ocean Alliance en 1971, se registraron cambios en la distribución de las ballenas francas a lo largo de las costas de Península Valdés.
Durante las décadas del 80 y 90, en particular las hembras con sus crías abandonaron la zona de mayor concentración que originalmente era la costa externa y se trasladaron a los Golfos Nuevo y San José. Esta región costera externa, que se extiende entre Punta Norte y Caleta Valdés, es justamente la zona con mayor presencia de orcas en el área.
Aspectos destacados de la publicación
Entre 1972 y 2000 se documentaron 117 encuentros entre orcas y ballenas francas.
De 112 encuentros analizados en detalle, en más de la mitad (56,3%) no se observaron cambios evidentes de comportamiento, mientras que en un 33% las ballenas reaccionaron con comportamientos defensivos, y en solo un 10,7% (12 encuentros) se produjeron ataques reales con registro de mordeduras, lastimaduras y sangre visible en el agua.
Estos últimos fueron también los encuentros más prolongados, con una duración promedio de 81 minutos.
Además, en los ataques se observó una mayor cantidad de orcas por ballena en comparación con el resto de los encuentros.
Casi todos los encuentros analizados (91%) ocurrieron en la costa externa oriental de la península. Sin embargo, con el paso del tiempo, la cantidad de encuentros en esta zona disminuyó. Esto coincide con un cambio en la distribución de las ballenas francas, que abandonaron la costa externa —donde la presencia de orcas es mayor y se las observa depredando sobre lobos y elefantes marinos— y comenzaron a concentrarse en los golfos Nuevo y San José.
⇒ Acceder a la publicación: Depredación por orcas (Orcinus orca) sobre ballenas francas australes (Eubalaena australis) en la Patagonia, Argentina: efectos sobre el comportamiento y la elección del hábitat.
El Dr. Sironi explica:
“Es posible que las orcas evalúen el tamaño del grupo de ballenas francas y el de su propio grupo antes de acercarse y atacar. Durante los encuentros que registramos, las ballenas francas mostraron comportamientos de protección activa de las crías, como el uso de la cola como defensa, uso de aguas poco profundas y aumento del tamaño del propio grupo, que podrían ser adaptativos para reducir el éxito de la depredación. Uno de estos comportamientos interesantes es la “formación de roseta”, en la cual las ballenas adultas ubican a las crías al interior del grupo y ellas se ponen alrededor con sus colas hacia fuera, formando una “roseta” defensiva ante las orcas.”
La evolución en acción: estrategias defensivas
Estudios anteriores proponen que las ballenas migran desde las áreas de alimentación hacia latitudes más bajas porque eso les da a las hembras preñadas mejores condiciones para proteger a sus crías de las orcas.
A pesar del caso registrado recientemente, las crías de ballena franca no son necesariamente el objetivo principal de los ataques de las orcas en Valdés.
Península Valdés reúne características que son ventajosas para que las ballenas francas reduzcan el riesgo de depredación por parte de las orcas.
En este sitio, las madres y sus crías suelen nadar y agruparse en bahías poco profundas cercanas a la costa.
Esto genera como consecuencia que se limiten las direcciones desde las cuales las orcas pueden aproximarse y atacar, lo que representa una ventaja defensiva para las ballenas francas.
La densidad y el tamaño de los grupos de orcas en este sitio son menores en comparación con latitudes más altas en el Atlántico Sur.
Hay abundancia de otras presas como colonias de lobos y elefantes marinos de los que las orcas se alimentan y tiene extensas áreas de aguas poco profundas donde las ballenas francas se concentran, probablemente para protegerse de los ataques.
Por otro lado, durante su temporada de alimentación, las ballenas francas pasan una cantidad significativa de tiempo en aguas profundas, donde la protección frente a las orcas es menor, lo que podría explicar y favorecer su migración hacia las aguas poco profundas de Valdés.
El Dr. Sironi concluye:
“Se ha propuesto que la migración y la concentración de ballenas francas en zonas de cría como Península Valdés es una adaptación para reducir el riesgo de depredación individual. El abandono de la costa externa por parte de las ballenas francas en décadas pasadas redujo el número de encuentros con orcas, con la consiguiente disminución de la tasa de ataques a lo largo del tiempo. No es posible determinar de manera concluyente que la presión de predación provocó el cambio en el uso del hábitat por parte de las ballenas en Valdés. Sin embargo, nuestros datos sugieren que la «hipótesis de la predación» podría explicar en parte el desplazamiento de las ballenas francas australes hacia los golfos, donde la frecuencia de ataques es menor. Aunque los ataques como comportamiento de predación natural de las orcas sigan sucediendo, la posibilidad de supervivencia de las crías en los golfos es mayor.”
Para ver video introducir este URL
https://youtu.be/gNjclHLDgeg
Registro realizado por Nicolás Lewin, investigador del ICB, en Playa Gaviotas y Cerro Prismático en el Area Natural Protegida El Doradillo con dron de investigación. 1 de agosto 2025
La interacción entre orcas y ballenas francas en Península Valdés nos recuerda que las relaciones entre especies son complejas, dinámicas y moldeadas por la evolución. Observarlas en su ambiente natural nos permite entender mejor cómo se regula la vida en el océano y por qué es esencial conservar estos ecosistemas donde la biodiversidad se entrelaza
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