Rewilding: cuáles son las especies que se salvaron de la extinción en la Argentina.
Vianca Pallaro
La Nacion
20 de noviembre de 2019
La Nacion
20 de noviembre de 2019
Más de un millón de animales y plantas se
encuentran en extinción a un ritmo sin precedente. Estamos ante la mayor ola
de pérdida biológica desde la desaparición de los
dinosaurios y el ser humano podría ser la principal causa de la sexta extinción
masiva. Ahora bien, ¿es posible revertir esta tendencia? Hay quienes creen que
sí y todos los días luchan para restaurar ecosistemas naturales completos.
La
iniciativa de conservación conocida en todo el mundo como rewilding consiste en
recuperar las especies extintas para restaurar su rol ecológico en el ambiente y aumentar
las poblaciones de aquellas que se encuentran en bajo número. Todo el proceso
está acompañado con una visión económica y cultural enmarcada bajo el turismo de naturaleza.
A nivel internacional, el
caso de estudio más conocido y emblemático es el del lobo en el Parque Nacional de
Yellowstone de Estados Unidos. En 1926 se eliminaron deliberadamente
los lobos y a los pocos años la población de especies herbívoras aumentó tanto
que degradó la vegetación del parque. Se intentó recuperar el ecosistema
funcional con matanzas selectivas, pero esto sólo sirvió como medida temporal.
Finalmente entre 1995 y 1996 se reintrodujeron 31 lobos provenientes de Canadá.
La reintroducción y presencia del superpredador rápidamente restableció el
equilibrio de la cascada trófica y provocó cambios drásticos positivos en todo
el ecosistema.
Este
trabajo de rewilding también existe en la Argentina. En nuestro país
actualmente se lleva a cabo el proyecto de reintroducción multiespecie más
grande de todo latinoamérica. Está encabezado por The Conservation Land Trust
(CLT), fundación del fallecido filántropo estadounidense Douglas
Tompkins y su mujer Kristine, la embajadora de Áreas Protegidas de la ONU.
Ellos
trabajan en tres regiones geográficas de la Argentina, que cruzan las
provincias de Santa Cruz, Tierra del Fuego, Chubut, Misiones, Salta, Corrientes
y Chaco, y se centran en proyectos de manejo de 18 especies. Siete de ellas
estaban extintas y fueron reintroducidas.

A los guacamayos nacidos en cautiverio hay que enseñarles a volar Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli / Enviado Especial.
El
director de Rewilding de CLT Argentina, Sebastián Di Martino, explica a LA
NACION: "Los ecosistemas naturales son como el cuerpo humano, tienen un
estado de equilibrio. La pérdida de una especie provoca un desbalance,
comienzan a fallar los mecanismos de regulación. Ahí aparece el rewilding como
medicina de restauración ecológica activa".
El grueso
del trabajo de rewilding en la Argentina se concentra en los Esteros de Iberá en Corrientes, una provincia que
sufrió una colonización europea temprana y desarrolló una cultura de caza
profunda que desencadenó en la pérdida y extinción de gran parte de su fauna.
La
especie pionera del proyecto de rewilding fue el oso hormiguero que se
extinguió en Corrientes a mediados del siglo XX. Su reintroducción comenzó en
2007 cuando se liberó por primera vez una pareja de osos hormigueros en la
reserva Rincón del Socorro de Iberá. Los animales eran crías huérfanas
rescatadas de otras provincias del norte, cuyas madres fueron víctimas de la
caza furtiva. Gracias a años de trabajo de restauración de esta especie, hoy
Corrientes cuenta una numerosa población autosustentable de osos hormigueros
repartida alrededor de distintos núcleos de Iberá.
Este
primer éxito abrió el paso para trabajar con otras especies. El venado de las pampas era un herbívoro en riesgo
por la caza, la destrucción del ambiente en manos de la ganadería y las
enfermedades provenientes del ganado doméstico. Sin embargo, CLT decidió
traslocar a los pocos que quedaban vivos desde campos privados hacia Iberá.
Hoy, los venados reintroducidos se reprodujeron y conforman la población más
grande resguardada en un área protegida. A estas dos especies se le suma el
pecarí de collar, otra población recuperada y que por su cantidad ya tampoco
necesita de la ayuda humana para subsistir.
Sofía Heinonen, bióloga y directora ejecutiva de CLT
Argentina sostiene que "antes se creía que sólo por crear Parques
Nacionales y cerrarlos era suficiente, o que la naturaleza tenía un poder de
curación autónoma. Pero estamos viendo que eso no basta porque el grado de destrucción
es muy alto y el ecosistema no tiene la capacidad de curarse solo". Y
agrega: "Hay que acelerar el proceso de restauración a través del
rewilding para revertir la tendencia crítica de extinción".
Con
respecto al criterio de selección de las especies, CLT responde a los
lineamientos de animales en peligro de extinción de la Unión Internacional para
la Conservación
de la Naturaleza (IUCN). Sin embargo, le agrega una mirada
ecosistémica: "Hay que entender el rol ecológico que cumple cada especie
en un ecosistema en particular. Por ejemplo el pecarí es considerado una
especie de bajo riesgo a nivel mundial, pero que esté conservado en la mayor
parte del planeta no quiere decir que en Iberá no sea necesario. Faltaba su rol
ecológico ahí y había que traerlo con el mismo énfasis que la nutria gigante,
que está en riesgo a nivel global", afirma Di Martino.
Actualmente,
CLT se encuentra en proceso de trabajo con otras especies ya sea para el
monitoreo, fortalecimiento, recuperación o reintroducción. Entre los proyectos
más conocidos están: guacamayo rojonutria gigante, yaguarete, chuña de patas rojas y muitú en Iberá, y
puma, guanaco, chinchillón anaranjado, cóndor andino, gallineta austral y
choique en Patagonia. También, con la aprobación de la Administración de Parques
Nacionales, llevarán adelante la primera translocación de una especie de un
parque a otro: realizarán el traslado de una población fortalecida de Ciervos
de los Pantanos de Iberá al Parque Nacional Impenetrable.
La
Administración de Parques Nacionales es quien realiza la mayoría de las
autorizaciones para que los proyectos de rewilding se ejecuten en las áreas
protegidas. Su vicepresidente, Emiliano Ezcurra, explica a LA NACION:
"Nosotros somos el primer directorio en la historia de Parques que
promueve y favorece el rewilding en un Plan Estratégico aprobado por
resolución. No es una postura, es una política". De hecho,
la Administración de Parques Nacionales también llevó adelante sus
propios proyectos de rewilding con la reintroducción del guanaco en el Parque
Nacional Condorito y de la vizcacha en El Palmar. Sin
embargo, no todos apoyan el concepto de rewilding. "Hay técnicos
conservadores que piensan que restaurar es no tocar. Les genera dudas mezclar
animales de zoológicos con silvestres e imponen muchas trabas", afirma
Heinonen. Y añade: "O a veces, es la misma burocracia el problema. Por
ejemplo, una reglamentación sostiene que sólo pueden ingresar animales silvestres
por Ezeiza, pero a veces se torna en un viaje demasiado costoso y muy largo
para el animal y conviene que llegue a otro aeropuerto". Para
combatir la multiplicidad de posturas e interpretaciones y empujar el proceso
de rewilding para la protección de la biodiversidad, la IUCN encargada de
elaborar la lista roja de animales en extinción, creó hace unos meses una fuerza especial de rewilding comandada por Ian Convery de la Universidad de Cumbria. Se trata
de un grupo de especialistas y académicos responsables de construir el marco
conceptual y metodológico para la teoría y práctica del rewilding. La comunidad
científica y ambientalista aún espera la publicación de sus resultados.
Por: Bianca Pallaro
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